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Uno de los ejercicios que frecuentemente se desarrolla en equipo con los clientes es la creación de personajes para campañas, desarrollos e-learning o multimedias. Aunque en apariencia suena simple, es uno de los elementos que puede tener resultados más trágicos en términos de comunicación, sobre todo para la comunicación interna. Debido a la necesidad constante de ser “creativos, innovadores, dinámicos, etc.”, las entidades crean seres que no sólo no coinciden con el público al que van dirigidas, sino que envían mensajes equivocados.
Algunos departamentos de capacitación, recursos humanos, etc., se enfocan en la novedad y subestiman el contenido. Pero el problema es que estos personajes terminan habitando las organizaciones y generalmente tienen “muertes trágicas” o se abandonan a su suerte.
Estas son algunas observaciones que le ayudarán a “concebir hijos” de los que se sentirá orgulloso. Recuerde que los personajes terminan siendo voceros de las organizaciones. Esa voz debe ser controlada, coherente y acorde con la organización.
1. Si un tema es complejo, no lo represente con un personaje que dice que las cosas son fáciles, represéntelo con uno que se muestre orgulloso de contar con el conocimiento necesario para desarrollar el tema.
2. No de muchas vueltas. No incluya contenidos innecesarios a la personalidad de los personajes, trate de buscar un concepto claro y busque dentro de él todo lo que el concepto pueda darle.
3. Evalúe el uso de niños. En las organizaciones no trabajan niños, o al menos no deberían.
4. Evalúe el uso de animales y de personajes no humanos, las contenidos se afectan dependiendo de quien los dice. Un animal, un monachito, un computadorcito, pueden no reflejar la forma en que la organización pretende decir las cosas.
5. No se enfoque en los estereotipos. Procure crear sin estigmatizar. Trate de observar hacia adentro de la organización y busque una personalidad que encaje con la visión del equipo humano. Enfóquese en seres que puedan querer pero también respetar. |
6. No se enfoque solo en lo bueno, y mucho menos, solo en lo malo. Cree sistemas de valores. Si crea antihéroes para ejemplificar algo, cree también los héroes y los ejemplos a seguir.
7. Recuerde que hay cosas que no se enseñan. Las creencias, los valores, los preceptos, no se aprenden con personajes animados sobre el monitor de un equipo. Evalúe dentro de su estrategia de comunicación si le esta dando demasiada responsabilidad a seres irreales e inanimados.
¿Entonces, que hacer?
• Primero: Evalúe el contenido. ¿Esto es algo que puede enseñarse por multimedia? ¿Los contenidos son claros? ¿Están divididos en sus partes más lógicas? ¿Los nombres son claros? ¿Los ejemplos son buenos?
• Segundo: Evalúe si realmente se requiere un personaje.
• Tercero: Si de verdad necesita un personaje. ¿Cómo es su organización? ¿Cómo es la gente que recibe el mensaje? ¿Qué mensaje quiere dar?
• Cuarto: Enlace al personaje con el contenido, créelo en función del mensaje. No haga “saltos mortales” para que las cosas se enlacen. A veces los contenidos pierden tiempo valioso explicando historias innecesarias del porque de los personajes.
• Quinto: No incluya personajes “a las malas”. Que estén de moda las palomas, el fútbol, las reinas de belleza, no quiere decir que estos personajes coincidan con lo que usted necesita enseñar.
• Sexto: No tome decisiones ingenuas. Apele a la inteligencia de su público. Al sentido del humor fino. A la realidad. Muchas de las estrategias de comunicación de las compañías fallan por falta de visión, de sutilezas, de detalles. |